Makiwara
El makiwara (巻藁, o machiwara, como lo llaman los okinawenses) es un intrumento utilizado tradicionalmente en la práctica de Karate.
El término significa "rollo de paja", ya que un makiwara clásico es precisamente eso:
un manojo de "paja enrollada" atado a un poste de madera clavado en el suelo, y destinado a servir de superficie de golpeo para las técnicas de Karate.
[mnkn: p.83]
[cmhu: p.112]
[cmsg: p.248]
Desarrollado en Okinawa, es una de las pocas herramientas de hojo undo que el Karate japonés conservó y utilizó hasta cierto punto desde que empezó a absorber el Karate a principios del siglo XX.
[cmhu: p.1,6,112,118]
Antiguamente, en el entrenamiento de Karate el trabajo de makiwara era fundamental e imprescindible. El makiwara es un elemento propio del Karate tradicional, y los maestros del pasado hicieron constante hincapié en su importancia.
Creo verdaderamente que el makiwara es una característica del entrenamiento muy especial no sólo para el Karate okinawense, sino para toda clase de artes marciales. Matsumura Sensei e Itosu Sensei todavía golpeaban el makiwara cuando tenían más de ochenta años. Todos los instructores y alumnos de Karate deberían darse cuenta de que el entrenamiento de makiwara es tan importante como el entrenamiento de kata. »
[...]
Recuerdo, cuando yo era niño, cómo mi padre (MABUNI Kenwa) golpeaba el makiwara, de noche, con el torso desnudo y bajo la luz de una bombilla. »
Parece lógico que el practicante de Karate necesite desarrollar manos fuertes y poderosas, capaces y habituadas a asestar golpes, si está entrenando para ello.
Practicar con este instrumento fortalece las partes del cuerpo que el karateka utiliza para golpear.
No obstante, el acondicionamiento de las armas naturales del cuerpo no es la única función del makiwara, ni la primordial, sino más bien un resultado de la práctica.
Esencialmente, cumple otra misión, incluso más importante, que es la de permitir al practicante aprender a golpear y a aplicar correctamente la fuerza sobre un objetivo físico, experimentando las sensaciones que se producen al golpear algo sólido que ofrece resistencia.
No es posible experimentar la sensación real de una técnica sin golpear a algo sólido, y parece razonable que a un karateka (que enfoque su práctica desde el punto de vista marcial) le interese saber hasta qué punto son eficaces sus técnicas, y también ser consciente del efecto que tendrá utilizarlas (tanto en el cuerpo del adversario como en el suyo propio).
Una técnica lanzada al aire puede parecer técnicamente correcta, fuerte y efectiva, pero probarla contra un objetivo real bien podría revelar que en realidad no lo es.
Objetivos fundamentales de la práctica de makiwara:
- Adquirir técnica correcta.
- Desarrollar potencia de impacto.
- Acondicionamiento de las armas del cuerpo.
La resistencia del makiwara permite desarrollar la sensación de penetración al golpear.
Sin esta sensación, se corre el peligro de golpear al objetivo en lugar de "a través" de él.
En una situación real, la diferencia podría resultar costosa.
Dado que el cuerpo tiende a hacer lo que está entrenado para hacer, saber de qué somos capaces es una cualidad valiosa.
[cmhu: p.133]
Lamentablemente, en la actualidad el makiwara es la única herramienta de hojo undo que un practicante común de Shotokan podría identificar, pero su utilidad y modo de empleo ni se conoce ni se entiende correctamente. En los gimnasios/clubs de hoy, su práctica ha caído en desuso, al parecer considerado un método de entrenamiento demasiado rudo, poco adecuado, o que simplemente no encaja en los tiempos que corren. La práctica de makiwara no es necesaria en el Karate moderno, y ya no forma parte del mismo. Como resultado, una gran cantidad de practicantes entrenan convencidos de que golpear al aire es suficiente, y bajo la ilusión de que los golpes con "buena forma" (estética) y aparentemente "potentes" (rápidos/explosivos) serán efectivos en el momento de necesidad... Objetivamente, no se puede afirmar que un golpe es potente sin descargarlo sobre algún objetivo. Un golpe no es un golpe hasta que no golpea a algo, y sin entrenamiento de impacto, la inmensa mayoría de todos esos golpes aparentemente potentes, con toda probabilidad se harían añicos al impactar realmente contra algo sólido. Sin embargo, como advirtió el Maestro Funakoshi, si sólo se practica Karate como gimnasia, no es necesario golpear a nada.
Con un entrenamiento continuo y adecuado, el trabajo de makiwara aporta beneficios imprescindibles para el karateka tales como el desarrollo de la potencia de impacto, precisión, coordinación, sentido de la distancia, y control, y servirá también para aprender el uso correcto de la fuerza, la alineación de las articulaciones, y la respiración.
[mnkn: p.85]
No obstante, el uso del makiwara sigue siendo objeto de debate, ya que más allá de pensar que es absolutamente innecesario o un método de acondicionamiento claramente mejorable, algunos incluso consideran que es perjudicial para las articulaciones y los huesos. Esta opinión es diametralmente opuesta a la expresada por los Maestros del Karate tradicional. No debería ser necesario decir que en ningún caso el makiwara tiene como objetivo "destrozar las manos", producir callos y/o artrosis, o causar daños en perjuicio de la salud del practicante.
Seguramente, el más famoso detractor del makiwara fue EGAMI Shigeru.
« Desde que empecé en karate utilicé el makiwara durante 25 años, más que otros expertos. No podía estar sin entrenar con el makiwara fuesen las que fuesen las condiciones de mi vida porque entonces consideraba que el makiwara era el compañero de mi vida.
Durante mucho tiempo había estado atormentado por una cuestión. ¿Es realmente efectivo el tsuki (golpe) de karate? ¿Cuál es la efectividad del tsuki? ¿Cómo puedes averiguarlo? Quería saber si mi tsuki era realmente efectivo, pero no podría probarlo contra alguien. Finalmente decidí examinar la efectividad del tsuki haciendo que personas de diferentes disciplinas me golpearan. Fui golpeado en el estómago y plexo solar por karatekas, y por gente de judo, kendo, boxeo inglés y otros. Hasta ahora he recibido varias decenas de miles de golpes.
Se nos inculcó que el makiwara es indispensable para el karate, pero yo no estoy seguro. No he oído todavía la historia del makiwara. Hace treinta años cuando fui a Okinawa vi allí algunos ejercicios de makiwara, pero no era el makiwara que se ve normalmente. Estaban hechos con tablas muy flexibles con paja blanda que casi no ofrecían resistencia al puño. Me pareció que estaban siendo utilizados principalmente para controlar la dirección del golpe. Creo que ese era también el objetivo del makiwara. Varias veces me encontré con karatekas cuya piel en los puños parecía la planta de los pies con callos negros. Era impresionante de ver pero cuando recibí sus golpes en mi estómago no sentí que fueran más efectivos.
La conclusión es catastrófica porque se hizo evidente que los golpes de los karatekas eran los menos efectivos. Tuve que admitir que cuanto más perseveraba una persona en karate menos efectivo se hacía su golpe de puño. El más efectivo era el golpe del boxeador, y lo que más me sorprendió fue que el golpe de una persona que nunca había practicado un arte marcial era muy poderoso. Esta admisión me impactó. ¿Qué significa eso? ¿Por qué? Tenía que ir en una nueva dirección para encontrar su efectividad.
Me di cuenta de que existe una ilusión en karate; confunden efectividad con endurecer el cuerpo, pero si endureces o tensas algo el movimiento se detiene. Empecé a hacer mi cuerpo más flexible, el mismo cuerpo que había perseverado en endurecer hasta entonces. Tras investigación llevada hasta sus límites conseguí formar mi puño de manera diferente a como lo había hecho antes. Era necesario cambiar su forma y con la nueva forma del puño se hizo imposible hacer ejercicios de makiwara. Esa es la razón por la que hacia 1957 ó 58 abandoné completamente el makiwara. »
Lógicamente, todos aquellos practicantes que, no sin prejuicios, no se sienten atraidos hacia el makiwara, se apresuran a nombrar a Egami para justificar su postura, sin llevar a cabo su propia investigación e ignorando las palabras de los Maestros de Okinawa. Convendría considerar la posibilidad de que, en este aspecto, EGAMI Shigeru podría haber estado equivocado.
El profesor de Egami, el Maestro Funakoshi, fue un claro promotor del Karate como medio para conseguir una vida larga y saludable. También fue un gran defensor de la práctica de makiwara, y advirtió sobre el sinsentido de utilizarlo incorrectamente.
[...]
Están, por supuesto, aquellos tenaces estudiantes de instituto y universidad, quienes, odiando perder, ignoran la piel excoriada, aprietan los dientes, y continúan golpeando la almohadilla de paja hasta que queda profundamente teñida de rojo por su sangre. Su espíritu es admirable, pero no pueden evitar lanzar golpes cada vez más flojos. Al final no se obtiene mucho beneficio. »
En estos días el makiwara-zuki se practica casi científicamente poniendo énfasis en la velocidad y en el correcto uso de la fuerza. En el pasado, no nos preocupábamos tanto de los pequeños detalles, tan sólo tratábamos de golpearlo con toda la fuerza que podíamos. Esta práctica desordenada nos dejaba con la piel destrozada y con pedazos de paja que casi llegaban al hueso. Cuando llegábamos a casa, teníamos que extraerlos con pinzas y luego desinfectar la herida con yodo. El dolor era insoportable. »
No es de extrañar que el mal uso que los jóvenes japoneses dieron al makiwara, junto con los impactantes testimonios de nudillos ensangrentados y horribles manos encallecidas, provocaran que el makiwara adquiriese mala fama rápidamente. Sin embargo, incluso aquellos que tuvieron la mala fortuna de convertirse en las primeras víctimas de una instrucción equivocada, han sabido darse cuenta de que el problema nunca estuvo en la herramienta, sino en la forma de utilizarla.
Como todo, la práctica de makiwara debe abordarse con sensatez, convertirse en parte regular del entrenamiento, e intensificarse de manera progresiva.
Más que buscar potencia, inicialmente hay que centrarse en golpear correctamente:
colocarse con el makiwara en línea con el hombro (y no en línea con el eje central del cuerpo);
mantener el hombro relajado;
estirar el brazo con el codo pegado al cuerpo;
alinear adecuadamente muñeca y codo, de manera que soporten el impacto;
centrarse en golpear con seiken...
Al golpear realmente a algo, el practicante no sólo desarrolla esa habilidad sino que mejora su técnica, procurando no volverse descuidado, ya que, al igual que en la vida real, si golpea incorrectamente puede que se haga daño.
Al mismo tiempo, la herramienta permite identificar y corregir los fallos, ofreciendo retroalimentación y revelando con intransigencia los posibles defectos de cada golpe.
Es más recomendable una práctica breve pero diaria que otra intensa pero sin periodicidad.
[...]
El makiwara resulta ser más estrecho por su parte superior con el fin de conseguir una mayor flexibilidad que resultará muy positiva para las articulaciones de la mano y el hombro. Sin embargo, algunos luchadores muy expertos modifican su makiwara para hacerlo más grueso por la parte superior. Pero esto resultaría excesivamente duro para un principiante e incluso podría lesionar sus articulaciones. Siempre se debe empezar a practicar con un makiwara flexible.
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Entre los karatekas se acostumbra a decir que el makiwara debe ser como un amigo. »
Únicamente cuando el Karate se desvincula de la aplicación real de las técnicas y de la efectividad que se le presupone, herramientas como el makiwara dejan de ser necesarias.