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Última actualización: 04/02/2012
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Makiwara

Makiwara
« Sólo utilizando el makiwara [...] la técnica llega a ser buena y también el kime. No es bueno simplemente golpear el aire. »
SUMI Yoshikazu

El makiwara (巻藁, o machiwara, como lo llaman los okinawenses) es un intrumento utilizado tradicionalmente en la práctica de Karate. El término significa "rollo de paja", ya que un makiwara clásico es precisamente eso: un manojo de "paja enrollada" atado a un poste de madera clavado en el suelo, y destinado a servir de superficie de golpeo para las técnicas de Karate.
[mnkn: p.83] [cmhu: p.112] [cmsg: p.248]

Desarrollado en Okinawa, es una de las pocas herramientas de hojo undo que el Karate japonés conservó y utilizó hasta cierto punto desde que empezó a absorber el Karate a principios del siglo XX.
[cmhu: p.1,6,112,118]

Esbozo que representa claramente la práctica de makiwara
Del libro "Nanto Zatsuwa" de NAGOYA Sagenta escrito entre 1850 y 1855.

Antiguamente, en el entrenamiento de Karate el trabajo de makiwara era fundamental e imprescindible. El makiwara es un elemento propio del Karate tradicional, y los maestros del pasado hicieron constante hincapié en su importancia.

« No puedes desarrollar la potencia completa de Karate del cuerpo simplemente fortaleciendo músculos y huesos. Debes golpear el makiwara para forjar la potencia corporal total de tu ataque.
Creo verdaderamente que el makiwara es una característica del entrenamiento muy especial no sólo para el Karate okinawense, sino para toda clase de artes marciales. Matsumura Sensei e Itosu Sensei todavía golpeaban el makiwara cuando tenían más de ochenta años. Todos los instructores y alumnos de Karate deberían darse cuenta de que el entrenamiento de makiwara es tan importante como el entrenamiento de kata. »
« Itosu fue un gran practicante de makiwara y muy bueno con los puños. »
« El maestro Itosu entrenaba por entonces por la mañana, golpeando el makiwara entre 300 y 400 veces. Tenía el puño como una piedra negra.
[...]
Recuerdo, cuando yo era niño, cómo mi padre (MABUNI Kenwa) golpeaba el makiwara, de noche, con el torso desnudo y bajo la luz de una bombilla. »
MABUNI Kenei
« Entre los instrumentos necesarios para el entrenamiento de Karate existe uno imprescindible, que es el makiwara. »
« Si estoy tres días sin golpear el makiwara, me empieza a picar el puño y me recuerda que tengo que golpear la tabla. »
« El mismo Maestro Funakoshi se unía a nosotros ante el makiwara, y puedo recordarlo vívidamente golpeando el makiwara hasta 1000 veces con los codos. »
« Sus golpes eran increíbles... él... adoptaba una posición algo así como la posición de montar a caballo (kiba-dachi) y dirigía sus golpes al makiwara desde una posición con las manos colgando a los costados, sin utilizar mucho las caderas. Pero no había duda del poder de sus golpes cuando embestía hacia el frente con todo el peso de su cuerpo detrás de ellos. Frecuentemente rompía el makiwara en dos. Con esto como ejemplo intentábamos arduamente imitarlo y practicábamos duro con el objetivo de romper el poste de golpeo (makiwara). »

Parece lógico que el practicante de Karate necesite desarrollar manos fuertes y poderosas, capaces y habituadas a asestar golpes, si está entrenando para ello. Practicar con este instrumento fortalece las partes del cuerpo que el karateka utiliza para golpear. No obstante, el acondicionamiento de las armas naturales del cuerpo no es la única función del makiwara, ni la primordial, sino más bien un resultado de la práctica. Esencialmente, cumple otra misión, incluso más importante, que es la de permitir al practicante aprender a golpear y a aplicar correctamente la fuerza sobre un objetivo físico, experimentando las sensaciones que se producen al golpear algo sólido que ofrece resistencia.
No es posible experimentar la sensación real de una técnica sin golpear a algo sólido, y parece razonable que a un karateka (que enfoque su práctica desde el punto de vista marcial) le interese saber hasta qué punto son eficaces sus técnicas, y también ser consciente del efecto que tendrá utilizarlas (tanto en el cuerpo del adversario como en el suyo propio). Una técnica lanzada al aire puede parecer técnicamente correcta, fuerte y efectiva, pero probarla contra un objetivo real bien podría revelar que en realidad no lo es.

Objetivos fundamentales de la práctica de makiwara:
  1. Adquirir técnica correcta.
  2. Desarrollar potencia de impacto.
  3. Acondicionamiento de las armas del cuerpo.
« Por fuerte que sea un luchador, si no es capaz de aplicar su potencia mediante una técnica adecuada, aquélla no le servirá de nada. »
Nagahama

La resistencia del makiwara permite desarrollar la sensación de penetración al golpear. Sin esta sensación, se corre el peligro de golpear al objetivo en lugar de "a través" de él. En una situación real, la diferencia podría resultar costosa. Dado que el cuerpo tiende a hacer lo que está entrenado para hacer, saber de qué somos capaces es una cualidad valiosa.
[cmhu: p.133]

Lamentablemente, en la actualidad el makiwara es la única herramienta de hojo undo que un practicante común de Shotokan podría identificar, pero su utilidad y modo de empleo ni se conoce ni se entiende correctamente. En los gimnasios/clubs de hoy, su práctica ha caído en desuso, al parecer considerado un método de entrenamiento demasiado rudo, poco adecuado, o que simplemente no encaja en los tiempos que corren. La práctica de makiwara no es necesaria en el Karate moderno, y ya no forma parte del mismo. Como resultado, una gran cantidad de practicantes entrenan convencidos de que golpear al aire es suficiente, y bajo la ilusión de que los golpes con "buena forma" (estética) y aparentemente "potentes" (rápidos/explosivos) serán efectivos en el momento de necesidad... Objetivamente, no se puede afirmar que un golpe es potente sin descargarlo sobre algún objetivo. Un golpe no es un golpe hasta que no golpea a algo, y sin entrenamiento de impacto, la inmensa mayoría de todos esos golpes aparentemente potentes, con toda probabilidad se harían añicos al impactar realmente contra algo sólido. Sin embargo, como advirtió el Maestro Funakoshi, si sólo se practica Karate como gimnasia, no es necesario golpear a nada.

« Hasta cierto punto, los puntos básicos y los katas son útilies para fortalecer los puños. Pero en cualquier caso se golpea sólo al aire, por lo cual no hay resistencia ni respuesta y, si no se tiene nunca oportunidad de probarlo, no se puede tener realmente confianza en el golpe. Ahí es donde el makiwara juega un papel importante. [...] El poder explosivo de los golpes y patadas de Karate puede atribuirse al entrenamiento con makiwara. »
« Creo que no exagero si digo que el makiwara es la piedra angular para conseguir unas armas fuertes. [...] Quien practique Karate como una forma de calistenia no necesita utilizar el makiwara, puede practicar todos los movimientos necesarios sin golpear una sola vez. [...] Una observación adicional, el practicante que se jacta de las callosidades de sus nudillos, todavía no ha aprendido el significado del Karate-do. »

Con un entrenamiento continuo y adecuado, el trabajo de makiwara aporta beneficios imprescindibles para el karateka tales como el desarrollo de la potencia de impacto, precisión, coordinación, sentido de la distancia, y control, y servirá también para aprender el uso correcto de la fuerza, la alineación de las articulaciones, y la respiración.
[mnkn: p.85]

No obstante, el uso del makiwara sigue siendo objeto de debate, ya que más allá de pensar que es absolutamente innecesario o un método de acondicionamiento claramente mejorable, algunos incluso consideran que es perjudicial para las articulaciones y los huesos. Esta opinión es diametralmente opuesta a la expresada por los Maestros del Karate tradicional. No debería ser necesario decir que en ningún caso el makiwara tiene como objetivo "destrozar las manos", producir callos y/o artrosis, o causar daños en perjuicio de la salud del practicante.

« Muchas horas pasadas haciendo estas cosas me han dado a lo largo de los años un cuerpo más fuerte, y ciertas partes de mi cuerpo ahora son muy fuertes. Como entrené correctamente y no hice cosas estúpidas con mi cuerpo, todavía tengo buena salud y no sufro ningún efecto perjudicial derivado de este tipo de entrenamiento. No tengo ningún problema en mis manos o pies, y todavía son muy fuertes. »
YONAMINE Kosuke

Seguramente, el más famoso detractor del makiwara fue EGAMI Shigeru.

« Desde que empecé en karate utilicé el makiwara durante 25 años, más que otros expertos. No podía estar sin entrenar con el makiwara fuesen las que fuesen las condiciones de mi vida porque entonces consideraba que el makiwara era el compañero de mi vida.

Durante mucho tiempo había estado atormentado por una cuestión. ¿Es realmente efectivo el tsuki (golpe) de karate? ¿Cuál es la efectividad del tsuki? ¿Cómo puedes averiguarlo? Quería saber si mi tsuki era realmente efectivo, pero no podría probarlo contra alguien. Finalmente decidí examinar la efectividad del tsuki haciendo que personas de diferentes disciplinas me golpearan. Fui golpeado en el estómago y plexo solar por karatekas, y por gente de judo, kendo, boxeo inglés y otros. Hasta ahora he recibido varias decenas de miles de golpes.

Se nos inculcó que el makiwara es indispensable para el karate, pero yo no estoy seguro. No he oído todavía la historia del makiwara. Hace treinta años cuando fui a Okinawa vi allí algunos ejercicios de makiwara, pero no era el makiwara que se ve normalmente. Estaban hechos con tablas muy flexibles con paja blanda que casi no ofrecían resistencia al puño. Me pareció que estaban siendo utilizados principalmente para controlar la dirección del golpe. Creo que ese era también el objetivo del makiwara. Varias veces me encontré con karatekas cuya piel en los puños parecía la planta de los pies con callos negros. Era impresionante de ver pero cuando recibí sus golpes en mi estómago no sentí que fueran más efectivos.

La conclusión es catastrófica porque se hizo evidente que los golpes de los karatekas eran los menos efectivos. Tuve que admitir que cuanto más perseveraba una persona en karate menos efectivo se hacía su golpe de puño. El más efectivo era el golpe del boxeador, y lo que más me sorprendió fue que el golpe de una persona que nunca había practicado un arte marcial era muy poderoso. Esta admisión me impactó. ¿Qué significa eso? ¿Por qué? Tenía que ir en una nueva dirección para encontrar su efectividad.

Me di cuenta de que existe una ilusión en karate; confunden efectividad con endurecer el cuerpo, pero si endureces o tensas algo el movimiento se detiene. Empecé a hacer mi cuerpo más flexible, el mismo cuerpo que había perseverado en endurecer hasta entonces. Tras investigación llevada hasta sus límites conseguí formar mi puño de manera diferente a como lo había hecho antes. Era necesario cambiar su forma y con la nueva forma del puño se hizo imposible hacer ejercicios de makiwara. Esa es la razón por la que hacia 1957 ó 58 abandoné completamente el makiwara. »

EGAMI Shigeru
"Karate-do for the Specialist" (1970)

Lógicamente, todos aquellos practicantes que, no sin prejuicios, no se sienten atraidos hacia el makiwara, se apresuran a nombrar a Egami para justificar su postura, sin llevar a cabo su propia investigación e ignorando las palabras de los Maestros de Okinawa. Convendría considerar la posibilidad de que, en este aspecto, EGAMI Shigeru podría haber estado equivocado.

El profesor de Egami, el Maestro Funakoshi, fue un claro promotor del Karate como medio para conseguir una vida larga y saludable. También fue un gran defensor de la práctica de makiwara, y advirtió sobre el sinsentido de utilizarlo incorrectamente.

« Estás aprendiendo Karate al menos con el propósito de mejorarte a ti mismo, así que nunca hagas insensateces que puede que conduzcan al daño físico o enfermedad. »
« Si los nudillos se desollan el entrenamiento debe detenerse durante una o dos semanas.
[...]
Están, por supuesto, aquellos tenaces estudiantes de instituto y universidad, quienes, odiando perder, ignoran la piel excoriada, aprietan los dientes, y continúan golpeando la almohadilla de paja hasta que queda profundamente teñida de rojo por su sangre. Su espíritu es admirable, pero no pueden evitar lanzar golpes cada vez más flojos. Al final no se obtiene mucho beneficio. »
Entrenamiento de makiwara en la Universidad de Keio
(1929)
Entrenamiento de makiwara en la Universidad de Waseda
(1936)
Entrenamiento de makiwara en la Universidad de Takushoku
« Y exactamente del mismo modo en que cambiaron el enfoque del entrenamiento de Karate apartándolo del estudio en profundidad del kata y hacia la práctica de infinitas técnicas básicas, también consiguieron apartar el foco del entrenamiento de makiwara de su propósito original, y lo convirtieron en una especie de demostración de "agallas" alimentada por la testosterona. »
« Golpeábamos el makiwara hasta que nuestros nudillos estaban ensangrentados. »
« En aquellos días (1952) hacíamos nuestro propio makiwara. Cerca de la universidad había un comerciante que vendía arroz y nosotros íbamos a pedirle sacos de arroz vacíos hechos de paja para hacer nuestros makiwaras. [...] Una vez que terminábamos de hacer el makiwara lo atábamos a un poste firmemente.
En estos días el makiwara-zuki se practica casi científicamente poniendo énfasis en la velocidad y en el correcto uso de la fuerza. En el pasado, no nos preocupábamos tanto de los pequeños detalles, tan sólo tratábamos de golpearlo con toda la fuerza que podíamos. Esta práctica desordenada nos dejaba con la piel destrozada y con pedazos de paja que casi llegaban al hueso. Cuando llegábamos a casa, teníamos que extraerlos con pinzas y luego desinfectar la herida con yodo. El dolor era insoportable. »
« En Takushoku no podíamos parar. Teníamos que seguir fuese cual fuese la lesión. No había mucha preocupación por la salud y había muchas infecciones a través de los cortes. »
ASANO Shiro
« Había unos seis o siete makiwara alineados fuera del dojo. Se nos pedía que nos enfrentásemos al makiwara todos los días - los senpai insistían. Deben entender que lo que los senpai decían se tomaba como ley. Yo estaba acostumbrado a entrenar de esa manera, pero algunos de los otros alumnos no. Con los continuos golpes, las almohadillas de paja se cubrían de sangre. Los cortes en los puños - los míos incluidos debo añadir, tal era el número de repeticiones requeridas - no se permitía que sanaran y se hacían más anchos y más profundos. Si dejabas de golpear el makiwara a toda potencia por el dolor, un senpai, que andaba arriba y abajo detrás de ti, te golpeaba con un bokken (espada de madera) para animarte. A veces trocitos de paja se incrustaban en las profundas fisuras y puedo sentir ahora, hablando de ello, el terrible dolor, arrancándolos. Era un entrenamiento tortuoso e insensato. »

No es de extrañar que el mal uso que los jóvenes japoneses dieron al makiwara, junto con los impactantes testimonios de nudillos ensangrentados y horribles manos encallecidas, provocaran que el makiwara adquiriese mala fama rápidamente. Sin embargo, incluso aquellos que tuvieron la mala fortuna de convertirse en las primeras víctimas de una instrucción equivocada, han sabido darse cuenta de que el problema nunca estuvo en la herramienta, sino en la forma de utilizarla.

« La forma más básica de entrenamiento en Karate es el makiwara-zuki (dar puñetazos a un makiwara o tabla revestida con paja). Este ejercicio fortalece los dedos y los nudillos y ayuda a desarrollar la fuerza abdominal. Las piernas, las caderas y la parte baja de la espalda también se fortalecen, desarrollándose la musculatura armoniosamente y con flexibilidad. »
« El makiwara tiene todo lo que el karateka necesita realmente, al menos para los golpes. »

Como todo, la práctica de makiwara debe abordarse con sensatez, convertirse en parte regular del entrenamiento, e intensificarse de manera progresiva. Más que buscar potencia, inicialmente hay que centrarse en golpear correctamente: colocarse con el makiwara en línea con el hombro (y no en línea con el eje central del cuerpo); mantener el hombro relajado; estirar el brazo con el codo pegado al cuerpo; alinear adecuadamente muñeca y codo, de manera que soporten el impacto; centrarse en golpear con seiken...
Al golpear realmente a algo, el practicante no sólo desarrolla esa habilidad sino que mejora su técnica, procurando no volverse descuidado, ya que, al igual que en la vida real, si golpea incorrectamente puede que se haga daño. Al mismo tiempo, la herramienta permite identificar y corregir los fallos, ofreciendo retroalimentación y revelando con intransigencia los posibles defectos de cada golpe.

« Cuando empiezas por primera vez a practicar golpeando el makiwara, no utilices demasiada potencia y concéntrate en recordar la forma correcta. Cuando te hayas acostumbrado a golpear el makiwara, aumenta la potencia de tus golpes. Esta práctica endurecerá la piel de los primeros nudillos. Posteriormente, practica golpeando el makiwara utilizando la potencia de tu cuerpo entero. Debes ser cuidadoso de no sobrepasarte cuando empiezas a utilizar por primera vez el makiwara, ya que dañarás tus primeros nudillos y tendrás que detener el entrenamiento hasta que se curen completamente. »
NAKASONE Genwa
« Conviene que los principiantes practiquen despacio. Los veteranos deberán lanzar el puño como si quisieran traspasar el makiwara.
Es más recomendable una práctica breve pero diaria que otra intensa pero sin periodicidad.
[...]
El makiwara resulta ser más estrecho por su parte superior con el fin de conseguir una mayor flexibilidad que resultará muy positiva para las articulaciones de la mano y el hombro. Sin embargo, algunos luchadores muy expertos modifican su makiwara para hacerlo más grueso por la parte superior. Pero esto resultaría excesivamente duro para un principiante e incluso podría lesionar sus articulaciones. Siempre se debe empezar a practicar con un makiwara flexible.
[...]
Entre los karatekas se acostumbra a decir que el makiwara debe ser como un amigo. »
Mabuni & Nakasone
HIGAONNA Morio
(10ºDan Goju-Ryu Okinawa)
Un claro ejemplo de manos como la piedra entrenadas con métodos tradicionales.
« Debería recordarse que los nudillos grandes no son el objetivo de la práctica de makiwara, sino un resultado de la misma. »
OYAMA Masutatsu
Practicando con un makiwara construido en el tronco de un árbol.
Los desollados nudillos de Oyama, fruto del entrenamiento.
« Debería ser sólido pero flexible porque un makiwara sin movimiento hace más daño que bien al karateka que lo utiliza. »

Únicamente cuando el Karate se desvincula de la aplicación real de las técnicas y de la efectividad que se le presupone, herramientas como el makiwara dejan de ser necesarias.