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Última actualización: 06/05/2012
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El Significado de 'Tradición' en el Karate Tradicional
por Michael Clarke, 6 de abril de 2011

Mucho se escribe estos días sobre el Karate tradicional, pero cuando se trata justamente de eso, ¿qué es exactamente la "tradición"? Hace falta algo más que llevar un karate gi (uniforme) simple y blanco para ser un karateka "tradicional". Unas cuantas reverencias aquí y allí y el uso de unas pocas palabras japonesas durante el entrenamiento, tampoco será suficiente. Tanto como el Karate es un enfoque holístico al arte de la lucha, de manera más importante, el "Karate tradicional" es un enfoque holístico también hacia la vida; así que, intentar separar tu entrenamiento de Karate del resto de tu vida no funciona: no si quieres formar parte de una tradición viva.

He practicado Karate casi cada día durante los últimos treinta y siete años. Suena bastante impresionante cuando pienso en ello, pero necesito matizar esa afirmación admitiendo que no siempre he conseguido hacer progresos. Aumentar tu conocimiento y expandir tus horizontes requiere tiempo, y cuanto más aprendes, más llegas a entender lo poco que realmente sabes. Tratar con tus defectos como karateka, así como reconocer los puntos débiles de tu carácter, no es una realidad fácil o agradable a la que enfrentarse; pero es parte de la "tradición" cuando se trata de entrenar Karate. Aquellos que no tienen ganas para el Karate tradicional a menudo centran su atención en otras cosas, como torneos, o abrir un dojo franquicia y llenarlo de clientes. ¡Eso está bien! Pero ninguna de estas actividades representa la "tradición" del Karate.

Los karatekas tradicionales de hoy

Cuando pienso en cómo es ser un karateka tradicional en estos días, pienso menos acerca de qué katas entreno o qué "estilo" practico, porque en realidad, lo primero es irrelevante y lo segundo es sólo un compromiso bastante reciente impuesto por los japoneses sobre el Karate tradicional. No son los aspectos físicos del entrenamiento de Karate lo que te distingue como karateka tradicional, sino la forma de enfocar tu entrenamiento y cómo vives tu vida. Si estás haciendo esas cosas bien, entonces realmente no importa cómo haces tus katas, o qué clase de insignia llevas en tu gi. La tradición del Karate yace en encontrar las mismas sensaciones por lo que estás haciendo que aquellos que han ido antes que tú encontraron cuando respiraban el aire y caminaban sobre la tierra. Los katas y las técnicas individuales de Karate no son piezas de museo a las que sacar brillo para ser admiradas desde algo de distancia como algún fósil muerto de un arte en algún tiempo vivo. Tu Karate debería estar vivo, firmemente asentado en el aquí-y-ahora, tal y como siempre lo estuvo para las generaciones anteriores. Una tradición encerrada en el pasado es poco útil para aquellos de nosotros que vivimos hoy.

Así que, ¿cómo conectas con aquello que nos ha precedido? ¿Cómo accedes a una forma tradicional de pensar y entrenar? Podrías intentar leer libros, pero eso sólo te conducirá hacia las cosas que otros han conseguido. Por supuesto, es un comienzo, pero para captar la tradición del Karate por ti mismo vas a tener que experimentarla de primera mano, y eso va a llevar más que una lectura sobre las proezas de otros en las páginas de un libro. El Karate tradicional te exige que desarrolles tu propia comprensión de lo que estás haciendo y por qué, y te disuade de confiar en otros para que te proporcionen las respuestas a los desafíos a los que te enfrentas.

Como muchos otros karatekas que se adhieren a la tradición Goju-ryu establecida por el difunto maestro de Karate okinawense, Chojun Miyagi, busco activamente oportunidades de profundizar en mi comprensión de la tradición que él dejó tras de sí, en lugar de simplemente ampliar mi conocimiento sobre ella; ya que el conocimiento de algo tiene poco valor para mí si no lo entiendo. Claro, puedo divertirme e imitar lo que veo hacer a otros, pero ¿me servirá de algo cuando me enfrente a un problema que requiera solución? Por ejemplo, tener conocimiento de la electricidad y cómo funciona está bien; la mayoría de nosotros lo tenemos, pero ¿sabrías qué hacer si se va la luz? O, al igual que yo, te quedarías, literalmente, ¡en la oscuridad! El Karate tradicional me obliga a entender lo que estoy haciendo, no sólo saber acerca de ello; y cuando miras al entrenamiento de Karate de esta manera empiezas a darte cuenta de por qué el aprendizaje de Karate no puede ser precipitado.

A un toque de Chojun Miyagi

Recientemente regresé a Okinawa una vez más. Okinawa es una pequeña isla a medio camino entre Japón y China que he visitado con regularidad desde 1984: es el lugar de nacimiento del Karate. Todas las escuelas de Karate que hay hoy en el mundo pueden trazar sus orígenes de vuelta a esta mota de tierra en el Mar Este de China, y fue ahí donde hombres como Kenwa Mabuni (Shito-ryu), Gichin Funakoshi (Shotokan), Kanbun Uechi (Uechi-ryu), y Chojun Miyagi (Goju-ryu) nacieron, vivieron, y practicaron su Karate. De estos sensei de Karate okinawense, y otros de su generación, procede todo el Karate que ves a tu alrededor, pero, cuánto del Karate que ves hoy sigue siendo una parte de las tradiciones establecidas por los hombres mencionados arriba es otra cuestión. Francamente: ¡no mucho! En el dojo Jundokan, donde practico Karate cuando estoy en Okinawa, practico hojo undo con las auténticas herramientas utilizadas por Chojun Miyagi. Mi sensei, el difunto Eiichi Miyazato, era alumno suyo, como lo fueron un pequeño número de otros miembros del dojo. A través de tales personas se hace posible una línea directa de transmisión, porque cuando entrenas con estos hombres, estás a tan sólo un toque del mismo Miyagi sensei.

Entrenando con amigos

Desde la defunción de mi sensei, muchos miembros avanzados del dojo han tomado sus propios caminos por separado. Es algo bastante común cuando un maestro de Karate muere, y Okinawa no es diferente en este sentido. Uno de los alumnos de Miyagi sensei, a quien he echado muchísimo de menos desde que dejara el dojo, es Seikichi Kinjo sensei, un profesor de gran habilidad y enorme humildad. Hace muchos años pensé estúpidamente que me lo tomaría con calma cuando me invitó por primera vez a intercambiar técnica con él practicando kakie, un método de entrenamiento similar al entrenamiento de mano que empuja/pegajosa que se encuentra en muchas artes marciales chinas. Al entrar en contacto con Kinjo sensei francamente me chocó la potencia que había en el viejo que había ante mí, y no tardé mucho en ajustar mi actitud hacia él drásticamente. Mis brazos estaban ardiendo de cansancio y fatiga, y sin embargo, cuando el ejercicio terminó, él volvió a su entrenamiento normal como si nada hubiera sucedido. Juventud frente a experiencia, y una vez más, mi juvenil bravuconería quedó en segundo lugar.

Michael Clarke y Seikichi Kinjo sensei en Okinawa
(2011)

Había pasado algún tiempo desde la última vez que nos vimos, pero en esta visita a Okinawa tuve la gran fortuna de encontrarme de nuevo con Kinjo sensei. Junto con mis amigos que habían viajado desde España e Inglaterra para encontrarse conmigo en Okinawa, fuimos increíblemente afortunados de recibir una invitación de Kinjo sensei para entrenar con él en el Budokan okinawense, un edificio de tres alturas dedicado exclusivamente a la práctica de artes marciales. Durante casi tres horas, mis amigos y yo fuimos conducidos por el junbi undo (ejercicios de preparación), kihon (técnicas básicas), bunkai (aplicaciones de kata), y finalmente la lista completa de katas encontrada en la tradición del Goju-ryu okinawense. Tengo que decir que me produjo enorme placer que mis katas fueran corregidos por un alumno directo de Chojun Miyagi, y me recordó la suerte que he tenido a lo largo de los años de haber estado en esta posición tantas veces con anterioridad.

Miyagi Chojun con alumnos alrededor de 1950
Seikichi Kinjo está de pie en la fila de atrás, el primero por la derecha.

Con todos los maestros fundadores de los "estilos" originales del Karate desaparecidos, lo mejor que puedes esperar ahora es entrenar con uno o más de sus alumnos, aunque, incluso esto está llegando a ser cada vez más difícil de conseguir. Aún así, si tienes el valor de intentarlo, puedes, como yo, entrenar incluso ahora con senseis que una vez tocaron la mano del fundador de tu tradición.


Michael Clarke, KyoshiDan, Goju-ryu okinawense, ha entrenado en Karate desde 1974. Ha escrito más de doscientos artículos para revistas internacionales de artes marciales, y es el autor de tres libros. Empezando como un joven "luchador de la calle" en Inglaterra, hasta convertirse en un disciplinado estudiante de budo en Okinawa, Clarke enseña con entusiasmo Karate Goju-ryu tradicional en su dojo cerca de Launceston Tasmania, Australia.

Fuente:
"The Meaning of 'Tradition' in Traditional Karate"
Traducción al castellano: Víctor López Bondía [Con la autorización de Michael Clarke]