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Última actualización: 06/05/2012
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Shin Gi Tai: Entrenamiento de Karate para Cuerpo, Mente y Espíritu
por Michael Clarke, 26 de septiembre de 2011

« El dojo es un lugar especial, en el que se alimentan las agallas y se generan esencias humanas superiores a través del éxtasis del sudor por el trabajo duro. El dojo es un lugar sagrado, donde se pule el espíritu humano. »
Shoshin Nagamine sensei
Fundador del Matsubayashi ryu Karatedo

Hace poco menos de un siglo, el Karate dio sus primeros pasos tambaleantes más allá de las costas de su patria natal, la minúscula isla de Okinawa; y ahora se practica en casi cada rincón del planeta. Sin embargo, hay muchos okinawenses que piensan que el Karate ha perdido hoy gran parte de su profundidad y textura espiritual, así como su efectividad letal. El alcance y la rapidez de la proliferación del Karate, y el impulso hacia la deportivización y consideraciones comerciales, ha producido un tipo de Karate diferente al que se encontraba en Okinawa hace tan solo cincuenta años.

La importancia de uno mismo en el Karate

La educación de tu mente, y la revelación, a ti mismo, de tu verdadera naturaleza, son inherentes al aprendizaje de las técnicas físicas del Karate. Aquellos que encuentran el aprendizaje y la práctica de auténtico Karate demasiado difícil, y para la mayoría lo es, no alcanzan a comprender la importancia de uno mismo. El entrenamiento genuino de Karate trata de la auto protección, conseguida a través de la auto disciplina y del auto descubrimiento. No se trata de pelear con otros, no se trata de ganar, sino de bregar con tu "yo", y tu determinación de no perder. Además de eficiencia de movimiento físico, el auténtico Karate trae consigo una claridad de pensamiento y una percepción del mundo negada a aquellos cuyas mentes siguen abarrotadas de sueños de "otras cosas".

A medida que profundices aún más en el estudio del verdadero Karate, descubrirás la necesidad de dar más de lo que tomas, de escuchar más de lo que hablas, y de esforzarte por un sentido de equilibrio que trae consigo una profunda y significativa sensación de satisfacción. Desde semejante lugar, es posible trazar un camino pacífico a través de la vida. Desde una posición de fuerza y confianza puedes escoger ser humilde y considerado, haciendo del mundo un lugar mejor para ti y para aquellos con quienes entras en contacto. ¿Se trata de una utopía? Nada de eso; solamente una oportunidad para cambiar cómo piensas e interactúas con aquellos que pueblan tu vida diaria. Si no peleas, nunca pierdes. Como dije, en Karate no se trata de ganar una pelea; se trata de no perderla... ¿Lo ves?

Significado de Shin Gi Tai

El concepto de Shin Gi Tai ha señalado desde hace mucho tiempo el camino para que el karateka progrese. Mediante su insistencia en que las técnicas físicas del Karate se comprenden a través del desarrollo de tu espíritu (carácter); Shin Gi Tai actúa tanto como puente como barrera para aquellos que entrenan Karate. Donde las técnicas (Gi) y la forma física (Tai) muestran signos de mejora relativamente rápido una vez ha comenzado el entrenamiento de Karate; tu verdadero carácter o "espíritu" (Shin), inevitablemente tardará mucho más en revelarse. Para muchos, cultivar el cuerpo a través de las técnicas del Karate es suficiente, pero para el karateka serio, no lo es.

Para desarrollarte como karateka tienes que asumir responsabilidad por tu Karate. El proceso empieza buscando un profesor, un sensei, que pueda guiarte hacia maneras de pensar y comportarte que te conduzcan a una mejor comprensión de "ti mismo". Practicar Karate con un instructor solamente proporciona instrucción en las técnicas físicas del Karate: hará poco más. Mientras un sensei guiará, señalará, y proporcionará un ejemplo a aquellos a los que enseña, un instructor ejercitará, ordenará, y sólo puede ofrecer entrenamiento. Saber a dónde quieres ir en Karate, y en la vida, es importante si quieres evitar perderte.

Entrevista con Shoshin Nagamine

En Okinawa, en 1992, entrevisté a Shoshin Nagamine sensei, fundador del Matsubayashi Shorin ryu Karatedo. En parte, nuestra conversación trató el tema de los cambios en el Karate a lo largo de su vida. Nagamine sensei tenía 84 años cuando nos conocimos, y había practicado Karate durante 68 años; así que, como puede imaginar, había visto muchos cambios en ese tiempo. Había conocido la vida tranquila y relajada de la isla de su juventud, así como el indescriptible horror ocurrido en su tierra natal cuando el acto final de la Segunda Guerra Mundial tuvo lugar en los campos y calles en los que había jugado de niño.

Había vivido los años de ocupación, cuando América colonizó Okinawa en 1945, hasta que la devolvió a Japón en 1972; y había sido testigo del cambio de Naha desde una ciudad principalmente de madera, hecha de edificios bajos de no más de tres plantas, hasta la metrópolis en expansión de cemento y cristal que es hoy. Cuando hablaba del Karate de su juventud, no hablaba solamente de una época diferente, sino sobre una actitud y una apreciación distintas por lo que es el Karate. Y mientras le escuchaba sentado, no podía evitar preguntarme cuándo, o cómo, habían cambiado las cosas. Pero el Karate ha cambiado, o al menos ha cambiado lo que la gente busca de su participación en él.

Los cambios manifiestos en el Karate, como la mayor parte de los cambios en la sociedad, no han ocurrido de la noche a la mañana. Lentamente, haciéndose eco de los cambios de la sociedad, el Karate ha pasado de ser el esfuerzo de un individuo por mejorarse a sí mismo a través de la exigente práctica física y frecuente introspección, a una actividad de grupo donde la importancia se coloca en la parafernalia externa, como cinturones, escudos y trofeos. También la comercialización, acompañada por la mentalidad deportiva de evaluar tu propio éxito en base al fracaso de los demás, ha alterado el modo en que muchos practican Karate hoy día. No obstante, el Karate original aún existe, y sus profesores (sensei) todavía pueden ser encontrados por cualquiera con la paciencia y humildad necesaria para acercarse a ellos de la manera adecuada.

Sentado en el dojo Kodokan con Nagamine sensei y escuchándole hablar, reconocía la autoridad que había en sus palabras y la sabiduría de la que provenían; ya que se trataba de una sabiduría nacida de la experiencia. Aquí dejo un poco de lo que él tenía que decir acerca del asunto de aprender Karate...

"En Karate tenemos un principio llamado Shin Gi Tai. Shin significa tu espíritu, Gi tu técnica, y Tai tu cuerpo. Para hacer Karate bien y para comprenderlo de forma adecuada tienes que armonizar estas tres cosas en tu interior. En el entrenamiento de Karate de hoy se hace demasiado hincapié en Gi y Tai, las técnicas y el cuerpo. El Shin, espíritu, de una persona, a menudo se deja atrás. La técnica y la fuerza parecen ser la razón por la que algunas personas hacen Karate estos días, pero eso no era así hace sesenta años. Hoy hay una tendencia a olvidar el desarrollo del espíritu y el carácter de un estudiante, pero este tipo de madurez es muy importante y quiero hacer hincapié en este punto.

El desarrollo del Karate como deporte o negocio es la razón de este declive. Adoptar el principio de Shin a lo largo de tu entrenamiento de Karate es muy duro, y tener éxito lleva mucho tiempo. Es mucho más fácil entrenar tu cuerpo sin la disciplina de Shin. Tu capacidad para ejecutar técnicas de Karate viene de tu cuerpo y tu conocimiento y práctica de estas, pero la sabiduría viene de tu mente y tu corazón. Tu capacidad para hacer funcionar las técnicas viene de tu sentimiento por el Karate, no solamente de tu conocimiento del mismo. Me gustaría ver más atención puesta en la educación, debemos educar a los estudiantes en la importancia de alcanzar una buena sensación para el Karate a través del desarrollo del Shin."

Han pasado dos décadas desde que tuvo lugar mi conversación con Nagamine sensei; aún así, sus palabras suenan tan ciertas hoy como el día que se dijeron por primera vez. Cuando se transmite el Karate a las siguientes generaciones sin preocuparse por el Shin (espíritu – carácter) de la persona a la que se enseña, los resultados son predeciblemente pobres. Ahora mismo, el mundo está inundado de personas que practican Karate, más de cuarenta millones según las estadísticas recogidas por el gobierno de Okinawa. Se desconoce exactamente cuántas de estas personas están buscando el Karate de la manera que se pretendía que fuese buscado, pero creo que no me equivoco si digo que el número es mucho más bajo, quizá no más de cien mil en todo el mundo.

Aún así, lo que estén haciendo los demás no es el asunto, no puedes cambiar el mundo, pero puedes cambiar tu mundo. Así que, si tienes la voluntad para buscar un modo mejor de vivir y una manera más resuelta de practicar tu Karate, y si piensas que tienes la fortaleza de carácter para perseguir estos cambios en el curso de tu vida, quizá mi nuevo libro "Shin Gi Tai - Karate Training for Body, Mind and Spirit" (Shin Gi Tai: Entrenamiento de Karate para Cuerpo, Mente y Espíritu) te ayude a apuntar en la dirección correcta. Por lo menos, espero que te haga pararte un segundo a pensar sobre tu propia relación con el Karate.


Michael Clarke, KyoshiDan, Goju-ryu okinawense, ha entrenado en Karate desde 1974. Ha escrito más de doscientos artículos para revistas internacionales de artes marciales, y es el autor de tres libros. Empezando como un joven "luchador de la calle" en Inglaterra, hasta convertirse en un disciplinado estudiante de budo en Okinawa, Clarke enseña con entusiasmo Karate Goju-ryu tradicional en su dojo cerca de Launceston Tasmania, Australia.

Fuente:
"Shin Gi Tai – Karate Training for Body, Mind, and Spirit"
Traducción al castellano: Juan Luis Cadenas de Llano Bajo [Con la autorización de Michael Clarke]