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Última actualización: 06/05/2012
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Rocas grandes: Los valores ocultos del Karate tradicional
por Michael Clarke, 13 de agosto de 2009

Entrada al dojo Shinseidokan del autor

Un filósofo y profesor del "Camino" se dirigió a sus alumnos. Sacó, de detrás de un biombo, un contenedor grande de vidrio y una caja de rocas del tamaño de un puño. Después de un rato colocando cuidadosamente las rocas en el contenedor de vidrio, llegó un momento en el que no cabían más. Entonces se volvió hacia sus estudiantes y preguntó: "¿Está lleno?". "", fue la respuesta.

Sacó entonces una caja más pequeña con guijarros y se las arregló para encajar unas cuantas piedras más en el contenedor.

"¿Está lleno?", preguntó de nuevo.

"Sí, ahora sí", fue la respuesta.

De un pequeño cubo comenzó a echar gravilla en los espacios que había entre las rocas y los guijarros, sacudiendo el contenedor de vez en cuando hasta que no cupo más.

"¿Está lleno?"

"¡Probablemente no!" contestaron sus estudiantes.

Sacó una taza de la arena más fina, y el profesor comenzó a echarla. Con solamente unas pocas sacudidas suaves, fue capaz de llevar el contenido del contenedor hasta el mismo borde.

"¿Está lleno?"

"¡No!"

Lo siguiente que vino fue una jarra de agua y con ella permitió al líquido gotear lentamente al interior del contenedor hasta que, con el tiempo, la jarra quedó vacía.

"Y ahora, ¿está lleno?", dijo.

"¡Sí!", gritaron los estudiantes. "¡Está lleno!, ¡está lleno!"

"Así pues", preguntó el profesor, "¿qué habéis aprendido hoy?"

Un joven impaciente se puso en pie de un salto y dijo: "No importa lo llena que esté tu vida, siempre hay espacio para más".

"Gracias”", dijo su profesor, "pero eso no es lo que quería señalar. Lo que trataba de mostrar era que tenéis colocar en su sitio las cosas importantes de la vida, las "rocas grandes", en primer lugar; de otro modo, nunca podréis encajarlas."

¿Cuáles son las "rocas grandes" en la vida?

Pidió después a sus estudiantes que reflexionaran sobre cuáles eran las "rocas grandes" en sus vidas: esposa, marido, hijos, trabajo, familia, amigos, salud, ambiciones, entrenamiento, estar seguro, ser amado, amar a otros, y la lista aumentaba y variaba de acuerdo a cada estudiante.

"Recordad", dijo el profesor. "Si no os tomáis tiempo para colocar las 'rocas grandes' en primer lugar, no tendréis espacio para ellas, y vuestras vidas estarán llenas de gravilla y arena y todas las cosas sin importancia. Seamos realistas, cuando llegamos a ciertos puntos en nuestras vidas necesitamos hacer un balance de donde hemos estado y, quizá más importante, adonde nos dirigimos".

Estudio de Karate – No es fácil

Esto es igual de importante en el estudio del Karate. Con un poco de suerte nos encontramos todavía en el camino, todavía yendo en la misma dirección en la que empezamos cuando entramos por primera vez en el dojo. No obstante, pensar que podemos seguir indefinidamente en el camino sin hacer algunos ajustes a lo largo del mismo es, según creo, un error.

Aquellos que lleven más de dos décadas entrenando entenderán mejor que la mayoría lo difícil que puede resultar a veces mantener la dirección. Desde mi propia experiencia, sé que he fallado, de vez en cuando, al dejar espacio para las "rocas grandes" de mi propia vida. Echando la vista atrás, reconozco estas ocasiones entre las más infelices. Con ayuda de mis profesores y amigos, pude encontrar el camino de vuelta, vaciar mi vida de parte de la arena y grava, y rellenar el espacio una vez más con "rocas grandes". Aunque nunca ha sido fácil de conseguir, me ha impulsado la creencia de que la vida nunca fue pensada para ser fácil, y que el estudio de Karate tampoco fue pensado para ser fácil.

Recuerdo a principios de los 80 estar sentado en un tren atravesando el norte de Francia. Iba con mi profesor, Keiji Tomiyama sensei. Según recuerdo, yo estaba hablando demasiado y escuchando poco. Tomiyama sensei estaba, como siempre, dándome una lección, aunque como era normal en aquellos días, yo era felizmente ignorante y no me daba cuenta de ello. Me dejó divagar sobre la importancia de la postura corporal y lo esencial que resulta mantenerla lo más perfecta posible. "Esa", recuerdo que le dije, "era la parte más difícil de aprender Karate". Continuó escuchando mi exposición durante un tiempo antes de hablar. Coincidía en que los aspectos físicos del Karate eran a menudo difíciles de dominar y que de hecho son muy importantes. Dijo: "lo que realmente cuenta es la mente".

Isshin–denshin

Ahora comprendo que señalaba una de aquellas "rocas grandes" del Karate, una de esas cosas verdaderamente importantes a las que debería haber estado prestado más atención. Lamentablemente, me llevó algunos años aprender esa lección en concreto. Si hubiese estado más en sintonía con mi sensei, puede que no me hubiera llevado tanto tiempo. En Karate budo existe el concepto "Isshin-denshin", que se puede traduce vagamente como "vibrando en la misma frecuencia que tu profesor". Tomiyama sensei estaba transmitiendo un mensaje, pero yo estaba sintonizado en un canal diferente: ¡el sonido de mi propia voz! Así que me perdí el mensaje y la lección contenida en el mismo. Con qué frecuencia ocurría esto, no sabría decirlo, y supongo que tales cosas todavía están sucediendo entre sensei y estudiantes por todo el mundo.

Así que ha de plantearse la cuestión: ¿Cuáles son las "rocas grandes" de la vida? ¿Cuáles son las cosas que más queremos para nosotros? Son estas grandes preguntas, pero no preguntas para ser evitadas o dejadas para otro día. En tiempos antiguos se decía que los samurai meditaban cada día sobre su muerte. Hacían esto para eliminar el miedo a la muerte con la esperanza de que cuando llegase el momento podrían afrontar sus instantes finales con calma, control y dignidad. Afortunadamente ya no tenemos que pensar en nuestra muerte con tanta intensidad, pero eso no debería impedirnos pensar en nuestra vida y cómo vivirla lo mejor posible. Nuestra actitud para con el entrenamiento revela algo de la clase de personas que somos, y tal percepción es muy valiosa cuando la usamos en la vida fuera del dojo. Incluso aunque otros no se den cuenta de las lecciones que aprendes y los cambios que estás haciendo, tú sí te das cuenta.

Karate – Valor para actuar

El valor para actuar es importante, ya que sólo con el pensamiento se logra poco. Tomiyama sensei estaba en lo cierto, por supuesto, cuando señaló la importancia de la mente en el estudio del Karate. El entrenamiento físico es, a largo plazo, un medio para un fin. Proporciona el vehículo con el que cubrimos el terreno necesario para viajar profundamente dentro de nosotros mismos: un viaje verdaderamente épico.

Cuando era nuevo en el dojo pensaba que el color del cinturón de una persona marcaba su progreso. Aquellos que llevaban un cinturón negro gozaban, según mis inmaduros ojos, de un nivel de progreso y habilidad que yo sólo podía admirar. Cuando con el tiempo llevé un cinturón negro yo mismo, me maravillé de lo poco que sabía en realidad. Mis profesores veían mi progreso incluso si yo no podía verlo, por lo que mi confianza en ellos era suficiente para mantenerme en el camino. Todo lo que tenía que hacer para mejorar era trabajar más duro, hacerme más rápido y llegar a ser más fuerte, pero esta manera de pensar no era indulgente con el proceso natural de envejecimiento, ni hacía pensar en acontecimientos de mi vida fuera del dojo, acontecimientos que afectarían a mi Karate. Así que, ¿es posible mejorar una vez que se han aprendido y practicado las técnicas físicas durante muchos años? ¿Y es posible mejorar conforme nos hacemos mayores y comenzamos a tener menos resistencia y velocidad? Sí, pero solo si estamos preparados para quitar algo de arena y gravilla y sustituirlas con cosas importantes: aquellas "rocas grandes".

Karate – Arte de vivir

La felicidad y la alegría no vienen de fuera, vienen del interior, y lo mismo ocurre con el Karate. Las habilidades avanzadas en Karate brotan de un estado de la mente que tiene poco que ver con la fuerza o potencia física, y todo que ver con cómo nos "sentimos". Las personas que comprenden esto no sólo dominan su arte marcial, sino también el arte de vivir. Espero algún día estar al alcance de la cima que tales personas han escalado. Desde hace algún tiempo me he esforzado por colocar en su lugar lo fundamental, las "rocas grandes".

Tuve el buen sentido común de dejar de querer más y comencé a disfrutar de lo que tenía, a valorar a las personas que enriquecían mi vida, y a disfrutar de mi buena salud mientras estuviese ahí. El camino del Karate budo no conducirá al nirvana; sí nos permitirá, no obstante, tomar un trayecto hacia lugares que la mayoría nunca visitará. A veces fácil y a veces duro, es sin embargo un trayecto que vale la penar hacer. El trayecto en el que nos embarcamos cuando entramos en un dojo puede parecer puramente físico, pero no nos equivoquemos, el terreno real se cubre en la mente.

Una vez alguien me pidió consejo sobre cómo progresar en Karate. Le sugerí que primero identificase qué quería o esperaba de su entrenamiento, y luego que hiciera lo necesario para lograrlo. Si me hicieran la misma pregunta hoy, creo que daría la misma respuesta - excepto que quizá, puede que contara la historia de un profesor, un contenedor y un montón de "rocas grandes".

Nota del autor: Yo no soy el creador de la historia de las Rocas Grandes. Es una historia universal para mostrar las cosas importantes de la vida.


Michael Clarke, KyoshiDan, Goju-ryu okinawense, ha entrenado en Karate desde 1974. Ha escrito más de doscientos artículos para revistas internacionales de artes marciales, y es el autor de tres libros. Empezando como un joven "luchador de la calle" en Inglaterra, hasta convertirse en un disciplinado estudiante de budo en Okinawa, Clarke enseña con entusiasmo Karate Goju-ryu tradicional en su dojo cerca de Launceston Tasmania, Australia.

Fuente:
"Big Rocks: The Hidden Values of Traditional Karate"
Traducción al castellano: Juan Luis Cadenas de Llano Bajo [Con la autorización de Michael Clarke]