EL CONTROL DE LA MENTE COMO ESTRATEGIA
A veces en la vida se dan coincidencias improbables o que jamás habíamos pensado que pudiesen tener algo en común. Es curiosa la conclusión a la que hemos llegado al comparar dos disciplinas tan distantes y en principio inconexas, como son el karate y los juegos de poker. Nadie diría que tienen algo en común pero si seguís leyendo os daréis cuenta no es así.
Ya en la Antigua Grecia encontramos la afirmación “Men sana in corpore sano” y aunque bien es cierto que en el ser humano son inseparables ambos conceptos, en las décadas que vivimos se rinde culto absoluto al cuerpo y quizás no tanto a potenciar una mente saludable y controlada.
Pues bien, haciendo un análisis de la relación cuerpo-mente hemos llegado a un curioso nexo entre la psicología del karate y el poker, ya que ambas disciplinas poseen algunas características muy similares.
Comenzaremos por el hecho de que ambas prácticas requieren de un fuerte control mental. Sin una mente fría, aislada de emociones difícilmente conseguirás vencer a tu contrincante en un campeonato de karate o en un torneo de poker.
Tanto en el poker como en el karate sólo uno es el que vence y éste será el que mejor ejecute con la mejor estrategia y la mente más centrada y fría posible.
En el poquer la pérdida de control se denomina “estar en tilt”. Ocurre cuando un jugador muestra estar malhumorado, nervioso y sus emociones toman el mando. Si su cara muestra tal situación o actúan como espejo de unas malas cartas su adversario estará en ventaja al leer tales debilidades. En los estudios de psicología aplicada a éste juego que podemos encontrar en webs como www.pokerlistings.es podemos apreciar la importancia del control mental en este nuevo deporte.
De la misma manera sucede en el karate. Un practicante de karate ha de estar constantemente alerta a las señales de su rival, observando sus fortalezas y aprovechando sus debilidades. Igualmente es importantísimo el control de la agresividad y de las emociones, las cuales solamente le llevarán a un combate sucio, descontrolado y que seguramente acabará en una derrota.
Póker y karate son dos disciplinas que se valen del cuerpo como medio de comunicación y por ello debemos escuchar siempre lo que el contrincante está pensando a través de éste para elegir la técnica más adecuada al momento. En definitiva, tanto al jugar poker como al practicar karate, el éxito depende de un control del cuerpo y la mente, al mismo tiempo que del conocimiento de las reglas y estrategias del juego y de un riguroso entrenamiento. Esto unido al control de las emociones, frialdad, confianza en uno mismo, sentido de la medida del tiempo y alerta constante, aseguran el éxito de un karateca o de un jugador de póker.