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Última actualización: 04/02/2012
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Karate Deportivo

« El deporte es para algunos años y se acaba, el arte se desarrolla indefinidamente. »

El Karate-do no es un deporte, es un Arte Marcial. Sin embargo, tiene una faceta deportiva que está muy potenciada actualmente.

« En la actualidad se organizan un sinfín de competiciones de Karate en todo el mundo y la vistosidad de las técnicas que se emplean en éstas ha conducido en gran manera a la extraordinaria popularidad de la que hoy goza. Pero por ello mismo, muchos de nosotros percibimos que el sentido de su práctica se ha desviado excesivamente hacia el deporte y que, como consecuencia, ha perdido algo o incluso mucho de su carácter original. »
IWAI Kohaku

Aunque posteriormente cambiaría de opinión, el Maestro Funakoshi ya habló sobre la competición en su primer libro, contemplándola como una posibilidad y sin presentar grandes objeciones al respecto. Como en aquella época Funakoshi estaba intentando introducir el Karate y que fuese aceptado como un arte marcial japonés, lógicamente esa era la postura más inteligente a adoptar en esos momentos.
[chph: p.91]

« La razón de que hasta ahora no haya habido clasificaciones en Karate es que no ha sido posible tener shiai (enfrentamientos deportivos) como en judo o kendo. Esto es debido a la potencia devastadora de las técnicas de Karate; un golpe en un punto vital podría ser fatal inmediatamente. [...] Con la continua investigación es factible que, al igual que en judo y kendo, también en Karate se pueda incorporar un sistema de clasificación a través de la adopción de elementos protectores y la prohibición de ataques a puntos vitales. »

Alrededor del año 1925 los alumnos del Maestro Funakoshi empezaron a incorporar métodos de combate pre-establecido. Era casi inevitable ya que muchos tenían experiencia previa en otras artes marciales japonesas donde el combate, en una forma u otra, era un aspecto normal del entrenamiento. Aunque Funakoshi pudo haber aceptado los métodos de combate pre-establecido, se oponía con firmeza a cualquier cosa que pudiera amenazar el concepto de Karate como "Camino" de Artes Marciales.
[chph: p.91] [ikcm: p.171]

En 1928 miembros del Club de Karate de la Universidad Imperial de Tokyo empezaron a experimentar con bogu kumite (combate con protecciones). Esta práctica fue mal vista por Funakoshi, quien señaló que el combate con armadura había reducido el kenjutsu a un deporte gimnástico, y no quería que el Karate sufriera el mismo destino.
[chph: p.91]

« No estoy sorprendido de que no estéis satisfechos con el kata o el yakusoku kumite. Os sentís así porque no tenéis autodisciplina. En el Karate practicado como un budo (Arte Marcial) no hay contienda excepto Shinken shobu! (lucha hasta la muerte). Os estáis desviando del verdadero Karate si utilizáis bogu (protecciones) para un encuentro de kumite. Si estáis interesados en kempo, está bien, podéis practicar kempo con bogu. Pero me temo que al mismo tiempo puede que empecéis a practicar Karate como un deporte. »
Bogu kumite
Club de Karate de la Universidad Imperial de Tokyo
(1929)
« Aunque el Karate no es algo que pueda ser fácilmente transmitido y es difícil de explicar sin presentar una demostración real, una característica que lo distingue como Karate es que no puede ser comercializado o adaptado para la competición. Aquí yace la esencia del Karate-do, ya que no puede ser comprendido con material de protección o a través de encuentros competitivos. »

Casi todo el mundo parece coincidir en que el Maestro Funakoshi no era en absoluto partidario de las competiciones. Sin embargo, este no es el caso de NAKAYAMA Masatoshi, quien como alumno de Funakoshi a la vez que principal promotor del Karate deportivo, evidentemente no le interesaba reconocer abiertamente que sus proyectos para el Karate iban en contra de los ideales del venerado maestro, sino más bien justificarse y popularizar la idea de que incluso contaba con su apoyo.

« Finalmente, los miembros del comité y yo planteamos lo que creímos sería un conjunto de reglas viable para el combate, y el Maestro Funakoshi las aprobó. Todos nos entristecimos mucho cuando falleció tan sólo unos pocos meses antes del primer Campeonato de Todo Japón. Él lo estaba deseando, y sabía que sería el trampolín a la internacionalización del Karate. »
« El Mestro Funakoshi siempre había mostrado su descontento por los combates y competencias de Karate.
[...]
Como sea, Nakayama Shihan nos decía a nosotros los aprendices que "las cosas que no puedes aprender en el curso normal de entrenamiento en el dojo [...], sólo pueden ser aprendidas en los shiai (combates)". »
« Si muero, no puedo mirar al Maestro Funakoshi a los ojos. »

La primera competición oficial de Karate se celebró en octubre de 1957, organizada por NAKAYAMA Masatoshi y la Asociación Japonesa de Karate (JKA). Maestros como Kanazawa, Mikami, Asai, Enoeda o Shirai eran en aquellos tiempos jóvenes karatekas y fueron los primeros competidores de la historia.

Una de las primeras competiciones
Asai, Enoeda, Yaguchi, Kanazawa.
(~1963)

Por suerte o por desgracia, el Shotokan es un estilo de Karate cuyo desarrollo reciente (a partir de mediados de los años 1950s) ha estado completamente vinculado a la competición. Los instructores JKA que fueron enviados al extranjero en los años 1960s para difundir el Karate fuera de Japón no eran maestros, sino jóvenes instructores con éxitos en competición que enseñaron lo que ellos sabían: Karate japonés moderno enfocado a la competición.
[chph: p.366]

« Como la ejecución de técnicas en el estilo JKA requiere que el exponente comprometa completamente su cuerpo tanto en ataque como en defensa, este estilo produce una fuerte acción con un tremendo atractivo para las personas jóvenes y enérgicas. Es un estilo muy apropiado para la competición. Por consiguiente el estilo JKA ha afectado a casi todas las sectas de Karate-do, forzándolas literalmente a seguir patrones similares de técnica si desean atraer nuevos miembros y seguir el ritmo de la creciente popularidad del estilo deportivo JKA. »
Donn Draeger

Hoy existe una gran controversia con respecto a la competición. Muchos maestros opinan que actualmente es una parte más del Karate y que no tiene por qué ser perjudicial para el Arte Marcial si se tienen las ideas claras. Otros, en cambio, piensan que la filosofía de la competición es totalmente opuesta a la de las Artes Marciales, y que ambas cosas son totalmente incompatibles.

« En los viejos tiempos entrenábamos Karate como arte marcial, pero ahora entrenan Karate como un deporte gimnástico. Yo creo que debemos evitar tratar el Karate como un deporte, ¡debe ser un arte marcial! »
« Convertir el Karate en un conjunto de ejercicios gimnásticos es un error. Por eso, la práctica de cada ejercicio, hasta en sus menores detalles, debe enfocarse bajo la mentalidad de un arte marcial y no de un ejercicio deportivo. [...] Cuando practiquemos kata o kumite, deberemos hacerlo con plena consciencia de estar ejecutando un arte marcial. Nunca como ejercicio gimnástico. »
Mabuni & Nakasone
« El Budo (arte marcial) no es competición. No está diseñado para el aplauso del público. No está diseñado para el entretenimiento de espectadores. El Budo está diseñado para entrenar y fortalecer el cuerpo y la mente de uno a través del propio esfuerzo. »
NAKASONE Genwa

Lo cierto es que la competición conlleva una serie de planteamientos y objetivos que en la mayoría de las ocasiones son diametralmente opuestos a aquellos del Karate-do tradiconal. Inevitablemente aparecen conceptos como "mejor/peor" y "ganar/perder". Las Artes Marciales son un camino hacia uno mismo, hacia la propia superación, compararse con otros no sirve ningún propósito. "Mejor o peor que otros"... todo depende de con quién nos comparemos, es algo absolutamente relativo. Ni siquiera el Campeón del Mundo puede considerarse "El Mejor", sólo es el que ha ganado, de los que han participado, en ese momento, en su categoría. Si se repitiera la competición al día siguiente, siendo él igual de bueno, pero con otros árbitros y otras circunstancias, el resultado podría ser totalmente distinto.

Equipo español de kumite masculino.
Campeones del Mundo Tampere 2006.

El Karate se puede practicar como simple ejercicio físico, para aprender un método de defensa personal, o como Budo, intentando que su práctica nos sirva para el desarrollo tanto físico como mental y que sus principios sean nuestra referencia en todos los ámbitos de la vida. El fin de la competición, en cambio, es en primera y última instancia ganar, y esta idea acaba siendo la que lo rige todo. Aquel que compite deja de ser karateka y se convierte en un competidor, un deportista dedicado únicamente a tal fin y que en el mejor de los casos sólo tiene un interés secundario en cualquier otra faceta de la disciplina o arte que se supone practica.

Como en todos los deportes, la competición requiere una especialización máxima, incluso dentro de la propia competición. Hay dos modalidades, kata y kumite, y aquellos que se dedican a una de ellas son totalmente ajenos a la otra. La idea tradicional es que todas las áreas del Karate son imprescindibles e inseparables, y uno debería entrenarse en todas ellas con la misma dedicación.

Los competidores de kata no suelen participar ni practicar el kumite, y sucede exactamente lo mismo pero a la inversa en el caso de los competidores de combate. Tiene todo el sentido del mundo, ambas modalidades son tan diferentes y tienen tan poco que ver la una con la otra, que para un competidor de una modalidad distraerse con la otra no sólo es innecesario sino una pérdida de tiempo. Cuando kata y kumite son tan diferentes, "algo falla".

« El Karate deportivo tiene dos ramas, kata, que se centra solamente en aspectos externos, y kumite, que se trata de ganar y perder. El Karate tradicional sin embargo es completamente diferente. »
KINJO Tsuneo

Con respecto a la competición de kata, antiguamente había una máxima: "hito kata sannen" (un kata tres años). Aunque esto es prácticamente imposible de cumplir al pie de la letra hoy en día, la idea de que cada elemento debe ser practicado y estudiado al detalle hasta dominarlo es fundamental en Artes Marciales. No se deberían saltar escalones y pasar a algo más difícil cuando no se tiene el suficiente dominio de lo anterior.

Esto no es factible en la competición, donde para estar en igualdad de condiciones y obtener los máximos resultados, todo el mundo se aferra a los ejercicios más "superiores", o mejor dicho, a los más vistosos o más de moda en ese momento. Es cierto que se mira al máximo el detalle, pero únicamente el que concierne a la estética, que acaba siendo lo más importante. El kata se convierte en una representación teatral, una coreografía donde indudablemente prima mucho más la presentación que el sentido real de las técnicas.

Competición de kata (WKF)
Luca Valdesi
(Campeón del Mundo)
« El kata bonito no siempre es correcto, pero el kata correcto siempre es bonito. »

En la competición de kata lo que se premia es la velocidad y la apariencia. Un torneo de kata nunca puede ser mucho más que un concurso visual, dado que las técnicas se lanzan al aire y los jueces sólo pueden juzgar en base a la representación. Se otorga cierta importancia a los valores clásicos1, pero sólo de palabra, a la hora de la verdad lo que se valora por encima de cualquier otra cosa es la estética de la técnica, y los aspectos importantes del kata de competición se reducen a técnicas (que cambian según la moda) alteradas, exageradas o "recortadas", para ganar vistosidad o velocidad e impresionar así a la audiencia y a los jueces: pausas largas y teatrales, karategis especialmente cortados, el ceremonial a la hora de entrar o salir del tatami... Todo ello, tan alejado del sentido y utilidad original del kata, pasa a ser no sólo importante sino esencial. Como también lo es el tejido del karategi, fundamental para producir el atractivo "efecto snap", la única forma de "demostrar potencia" con la ejecución del kata.

« Aunque el kata se ejecute en solitario el karateka no debe olvidar que se trata de un combate y no de una danza. »
Mabuni & Nakasone

Para ser el mejor competidor o juez de kata, ni siquiera es necesario comprender (saber) los katas. Como sólo son rutinas gimnásticas, únicamente hace falta poder ejecutarlos y juzgarlos de manera competente según los criterios de la competición.

« El kata está siendo realizado en la arena de competición por personas que no tienen ni idea de su intención o significado subyacente. Está siendo juzgado por oficiales que con bastante probabilidad desconocen los katas de su propio estilo, ni que hablar ya de los demás. »
Classical Fighting Arts Vol.2 Nº12 (#35) pág.11

La "alarmante" falta de comprensión y totalmente equivocada interpretación de las técnicas se ve claramente reflejada en las auténticas (e intencionadas) representaciones cinematográficas a las que llaman "bunkai".

« Lo que es espectacular para una película, no es práctico para la calle; y lo que es práctico para la calle, es muy aburrido para una demostración. »
Bruce Lee
[fuente]
« Las acrobacias no son la esencia principal de las artes marciales, son para el entretenimiento y nada de lo que uno debería tener miedo. »

De forma similar a lo que sucede con el kata, en el kumite de competición también se apela a los valores tradicionales2 pero en realidad las técnicas eficaces del Karate tradiconal no sólo no son puntuables sino que están prohibidas, y se penalizan.

El kumite de competición está totalmente desvinculado del propósito original del Karate. Se pueden observar toda una serie de detalles curiosos:

  • Está claro que jamás veremos posiciones ortodoxas de Karate (zenkutsu-dachi, kokutsu-dachi, nekoashi-dachi…) en un combate de competición... Pero tampoco defensas (uchi-uke, soto-uke, jodan-uke, shuto-uke…).
    ¿Acaso no sirven las técnicas de defensa que con tanto ahínco practicamos normalmente en kihon y kata?
    Evidentemente, no. Para el kumite de competición, no sirven.
  • Las técnicas que más puntúan son las más difíciles (no de ejecutar, sino de tener éxito) y por tanto las menos realistas.

Alguien podría pensar que, por ejemplo, una patada en la cabeza podría ser muy efectiva. Sí, sin duda... sobre todo si el adversario se encuentra ya en situación de desventaja, por ejemplo, agachado o en el suelo. Pero si tenemos que levantar la pierna hasta la cara de un adversario erguido... la cosa cambia. Y también cambia si existiera la posibilidad de que el adversario pudiera responder, por ejemplo, con una patada a la rodilla o ingle del que ataca con la patada jodan (nivel alto). El éxito para uno u otro en esta misma situación sería completamente distinto dependiendo del escenario: tatami de competición o escena de violencia. En el tatami de competición la patada jodan (que no sería lanzada con la intención de reducir a cero al oponente) podría suponer 3 puntos para quien la realiza sin ningún riesgo (al competidor oponente jamás se le ocurriría reaccionar con un ataque prohibido a la rodilla/ingle que podría descalificarle); en una situación de violencia, en cambio, sucedería justo lo contrario: las mayores probabilidades de éxito estarían en el lado del que recibe la espectacular patada, ya que podría responder con una técnica más fácil, menos arriesgada, y por tanto mucho más efectiva. Esto ejemplifica la diferencia de objetivos y métodos entre el Karate deportivo y el Karate efectivo. En el Karate deportivo el objetivo es ganar (marcar puntos) sin dañar al adversario (lo que supondría perder puntos), y por consiguiente tampoco hay riesgo de ser dañado. En el Karate efectivo (tradicional) el objetivo es preservar la integridad física destruyendo al adversario sin miramientos.

Ejemplos de patada jodan en competición.
La rodilla e ingle del que la ejecuta quedan expuestas y es fácil perder el equilibrio. Pero en competición no hay riesgo: de no haber accidentes, el único peligro es perder puntos.
« Los grandes maestros siempre han recomendado no levantar la patada por encima de kinteki (testículos) porque se puede perder el equilibrio o porque puede ser capturada por tu rival, lo que te convierte inmediatamente en un blanco fácil. Es frecuente perder un combate por utilizar patadas altas. »
Mabuni & Nakasone
« Aunque la práctica de patadas a la altura de la cabeza puede aumentar la potencia y flexibilidad, sería poco sensato utilizarlas en una situación de alto riesgo. »
« Muchas de las técnicas desarrolladas (para competición), si fueran utilizadas bajo las condiciones del combate serio, son insensatas y es probable que causen serios daños a quien las utiliza. »
Donn Draeger

Curiosamente algunas personas piensan que el combate de competición es el más cercano a una situación real de violencia, y por tanto el tipo de kumite más realista y útil para defensa personal.

Otras personas, más conscientes del sentido original del Karate y sus técnicas, y de lo que constituyen realmente actos habituales de violencia, piensan que una buena forma de enfocar la defensa personal es practicar precisamente todas aquellas técnicas que están prohibidas en la competición.

Se dice que deportes de contacto como el Full Contact surgieron a partir del Karate, buscando el realismo del que carecía este último. Los deportes de contacto pretenden mostrarse más duros, más realistas, y más eficaces que las Artes Marciales pero, con el debido respeto, si son tan "duros", ¿por qué utilizan protecciones?, ¿es eso realista?... Si el realismo fuera tan gratuito, entre otras cosas, se golpearían con los nudillos desnudos, pero no, no lo es.

Mucha gente dice "El Karate es a marcar, ¿no?...". No, el Karate no es "a marcar", la competición de Karate es "a marcar", lo cual desde mi punto de vista es coherente y por tanto totalmente acertado para ese enfoque. La idea es que la excelencia no está en pegar, sino en demostrar que podríamos hacerlo si quisiéramos, que somos capaces de lanzar una técnica con velocidad y potencia pero controlarla y detenerla en el instante que queramos (en competición, justo antes del impacto).

Lo cierto es que las técnicas son muy peligrosas y no pueden utilizarse realmente sobre otra persona a no ser que nos veamos atrapados en una situación crítica y excepcional donde la integridad física de alguien corre peligro y no hay otra salida. La competición, en cambio, es un deporte, y como tal se lleva a cabo en un entorno controlado en el que se busca minimizar al máximo posibles daños y lesiones. Nadie va a una competición o a un entrenamiento dispuesto a matar o a morir. Se puede tener en mente esta idea cuando se golpea al aire (kihon/kata) o al makiwara, saco, etc., pero no cuando hay otra persona enfrente que está prestando su cuerpo y habilidad para que nosotros mejoremos al practicar o medirnos con ella. Por eso, el Karate no puede ser un deporte, y el deporte no puede ser Karate. Fundamentalmente, el deporte está sujeto a reglas; en cambio, la defensa personal (Karate), no lo está.

« Hay dos partes principales en Karate. El método tradicional es aquel de la defensa personal, conduciendo a años de práctica para la auto-disciplina. Éste es el camino enseñado por los tradicionalistas, incluyendo Higaonna. El otro camino está alejando al Karate de esta idea y hacia el mundo del deporte, donde el entrenamiento conduce a la competición deportiva. El Maestro Higaonna regresó a Okinawa porque sentía que el método deportivo estaba asumiendo el control. Para él, el Karate nunca puede ser un deporte. No es posible retener un golpe de puño o patada y aún así realizarlo correctamente. En el Karate puro, un golpe siempre debe ser practicado con la máxima potencia. »
[fuente]
« El Karate, como jutsu (como conjunto de técnicas), encierra un sentido de autocontrol además de un conjunto de técnicas, y todo ello se enseña a través de la práctica de los kata. Pero el empleo del Karate-jutsu original está prohibido por las reglamentaciones actuales. Estas técnicas, que hoy permanecen prohibidas aunque estén contenidas en los kata, son las más adecuadas para la autodefensa y la neutralización de un agresor. »
IWAI Kohaku

En la competición de kumite, la gran cantidad de técnicas que existen en Karate se reduce a tres o cuatro. Esto es lógico, en una situación real tampoco nos arriesgaríamos a fallar (estaría en juego bastante más que perder puntos) y utilizaríamos únicamente aquellas técnicas que consideráramos con más probabilidades de éxito para esa situación. El problema radica en que se reduce considerablemente el amplio arsenal de técnicas que existen en Karate, y "éxito" aquí significa "marcar y evitar ser marcado", y no "dañar para evitar ser dañado". Si únicamente se entrena combate de competición, toda la riqueza del Karate se reduce a las mismas tres o cuatro técnicas, que además únicamente se practican en su formato de competición, orientadas a ese escenario en concreto.

Los golpes pasan a tener el objetivo de "marcar puntos" en contraposición a "acabar con el adversario". Dañar al oponente no está permitido, y se castiga con penalizaciones. Esto rompe una lanza en favor de la competición de Karate como deporte: es fundamental el control y protege la integridad de sus participantes. Sin control no hay deporte ni arte, sólo barbarie. No obstante, no es poco frecuente que resulte vencedor de un encuentro por puntos aquel que habría perdido la pelea por golpes, y una vez más comprobamos que los objetivos de la competición son opuestos a los del Karate como arte marcial.

Por supuesto un competidor puede ser bien capaz de defenderse, al igual que un boxeador, por ejemplo. Parte y resultados de su entrenamiento, como la buena forma física, velocidad y agilidad, etc., pueden ser útiles y directamente aplicables y válidos para la defensa personal. Pero su entrenamiento no está enfocado a eso, sino a derrotar a otro competidor en un escenario de competición.

Competición de kumite (WKF)
« Karate deportivo no es arte marcial. Desde que se convirtió en deporte dejó de ser real y no funciona como defensa personal, sólo se utilizan los movimientos que sirven para ganar en competiciones y no para sobrevivir. Karate de competición estimula y motiva una etapa del practicante pero hay que saber separar la realidad de la ficción.
Katas que se realizan en los campeonatos son de ficción, igual que kumite de competición. »

Observando a los competidores de kumite "pelear" es imposible identificar cuál es su estilo original de Karate. Esto es así porque todos practican el mismo estilo: el "estilo deportivo" o "estilo de competición", ejemplo que pone claramente en evidencia que la competición de Karate es un estilo en sí misma, un estilo nuevo y totalmente independiente.

Los competidores de kata también juegan a hacer "katas de otros estilos" (de estilos diferentes al original del competidor), pero en realidad no existe tal cosa, todos los katas que se utilicen en competición son katas del "estilo competición", y no katas de tal o cual estilo "clásico" de Karate.

« En competición muchos estilos compiten juntos por lo que las características específicas del estilo se están perdiendo. La gente se está dirigiendo hacia el Karate estilo competición. Deberían prestar atención a las características específicas de su propio estilo de Karate y ser capaces de asimilar esas cualidades y hacerlas propias. Deben entender las particularidades de su propio estilo. Ésto crea una pérdida de conocimiento. Compiten muchas personas que no tienen absolutamente ningún conocimiento de las técnicas originales de Karate. No estamos alcanzando nuestro potencial. »
« Es inútil intentar reunir todos los estilos; la forma deportiva del Karate ya es otra práctica. »

Se han realizado grandes esfuerzos (sin éxito hasta el momento) para conseguir que el Karate sea olímpico. Cuando se entrevista a los maestros una pregunta obligada es "¿qué opina usted de que el Karate llegue a ser olímpico?". Se aprecia de inmediato un tono de gran preocupación, ¿qué pasará con el Karate si llega a ser olímpico? ¿se corromperá? ¿se perderá su esencia? ¿se obsesionarán los practicantes con ganar medallas dejando de lado los valores tradicionales?

Si algo de eso puede suceder, ya ha sucedido, las Olimpiadas no van a cambiar nada. El Karate jamás podrá llegar a ser olímpico porque no es un deporte. La competición de Karate es lo único que podría llegar a ser reconocido como deporte olímpico. ¿Qué sucedería entonces? Pues absolutamente nada: los competidores podrían disfrutar cada 4 años de una importante competición internacional más; y para aquellos que practican Karate ignorando la competición, que la competición de Karate pueda llegar o no a ser olímpica tiene el mismo interés que si estuviéramos hablando del golf, patinaje, surf o rugby. Si la competición ha podido "corromper" el Karate de alguna manera, ya lo ha hecho, pero siempre habrá personas interesadas en el Karate Tradicional.

Cartel de promoción del "Karate Olímpico"
« No estoy hablando de Karate como deporte. De lo que estoy hablando es de no perder, seguir con vida y que no nos maten. No estoy hablando de las tres medallas olímpicas. Cualquier otra cosa que no sea el primero, significa muerte en este juego. El segundo premio significa muerte, no hay medalla de plata. "Ti" es el método para la supervivencia.
[...]
Ganar o perder... es una gran cuestión. Hay veces en las que no debes perder, pero también es malo ganar. Después de haber vivido más de 62 años, lo que he aprendido es esta única verdad en la vida: En las competiciones se trata de medallas y ganar, pero en la vida se trata de "no perder". Ésta es la filosofía del verdadero Karate. »
ONAGA Yoshimitsu
[fuente]

También existe lo que se denomina "competición de Karate tradicional", que pretende ser más realista. No se utilizan protecciones; no hay categorías por pesos; y son a un solo punto, ya que en una situación real lo más probable es que no hubiese una segunda oportunidad. Las primeras competiciones organizadas por la JKA tenían estas características, y no han cambiado mucho desde entonces. Este tipo de competición está vinculada a las organizaciones de "Shotokan tradicional" (no WKF).

Esta idea de competición no es la más acertada, ya que se mezclan dos enfoques supuestamente diferentes, e incompatibles en muchos sentidos. "Competición" y "tradición" son palabras que, hablando de Karate, no pueden ir juntas. Podemos estar más, o menos de acuerdo con la idea del Karate como deporte, pero rehusar considerar el Karate un deporte, y sin embargo pretender demostrar y mantener su marcialidad a través del mismo, es incoherente, además de poco factible.

Una competición de Karate nunca será similar a una situación real, por mucho que lo pretenda. En una competición hay reglas, en una situación real no; en una competición se pretende ganar, en una situación real sobrevivir; en una situación real se tendría en mente la idea de acabar con el oponente, sin cohibiciones, en la competición siempre existe (o debería existir) consideración por el oponente, no es un enemigo; y, fundamentalmente, medirse con otro karateka, sea cual sea el formato de la competición, no representa la intención original del Karate.

« La diferencia entre el boxeo occidental y el Karate-jutsu yace en sus reglas. [...] Sabiendo esto, se hace comprensible dónde yacen las limitaciones ya que en el ring hay reglas, en Karate-jutsu no las hay. Además, a los contendientes en boxeo se les requiere que lleven guantes mientras que en Karate-jutsu, no existe tal regla. Los golpes en boxeo sólo deben ser dirigidos a un área limitada de la parte superior del cuerpo, mientras que en Karate-jutsu pueden ser a cualquier sitio. También, el forcejeo (grappling), como hacen en sumo, no se permite en boxeo, pero sí en Karate-jutsu. De hecho, el Karate-jutsu utiliza las manos, puños y pies, junto con varias otras partes del cuerpo, y no tiene las limitaciones que tienen lugar en el boxeo occidental. Golpear todas las partes del cuerpo se considera una práctica común en Karate-jutsu.
[...]
El peligroso potencial de esta tradición [...] no está pensado para el entretenimiento de la misma manera que el pugilismo occidental.
[...]
Espero que sea evidente que el Karate no es una disciplina de deportiva [...]. La única vez que la efectividad del Karate puede ser presenciada, ¡es si te la encuentras en la calle! »
SASAKI Gogai

Como vemos, el Karate y la competición en muchos aspectos no tienen nada que ver entre sí, son dos cosas totalmente distintas, e incluso en muchas ocasiones, opuestas. No obstante, esto no significa que todo lo relacionado con la competición deba considerarse necesariamente "negativo". Es simplemente diferente. Los problemas aparecen cuando se mezclan los conceptos.

« Muchos alumnos empiezan a entrenar Karate creyendo que les enseñarán a defenderse, pero en lugar de eso se les enseña Karate deportivo y entonces se les presiona para competir. Los nuevos alumnos no deberían ser inducidos a error, sino que se les debería permitir elegir entre Karate clásico para defensa personal, y Karate de estilo olímpico. »
Classical Fighting Arts Vol.2 Nº12 (#35) pág.11

Normalmente los competidores entrenan más que la mayoría de los practicantes que no tienen el objetivo de la competición en mente, y como consecuencia obtienen un nivel más alto del que tendrían si no compitiesen. Pero tengamos en cuenta que ser mejor atleta no significa ser mejor karateka.

Tampoco es justo criticar la "orientación deportiva" de la competición de Karate, porque la competición, como en cualquier otro deporte, es precisamente eso, y sólo eso: deporte. En la competición no hay que buscar defensa personal, ni "valores tradicionales", ni el "arte" o la "esencia" del Karate, etc., etc... La competición es por definición una búsqueda declarada de la victoria, y el espectáculo, y no hay que darle más vueltas.

Por otro lado, no se debería olvidar que, aunque la competición es el tipo de Karate más conocido, vistoso, y popular, únicamente una pequeña minoría de los practicantes en todo el mundo participan en ella.

« Uno debe recordar que en Karate únicamente el cinco por cien de los practicantes quieren participar en competición. El otro noventa y cinco por cien se apunta por los otros beneficios que el Karate tiene que ofrecer. Beneficios como forma física, defensa personal, desarrollo del carácter, filosofía, y psicología, además de mucho más. »

La competición de Karate requiere habilidad, y tiene tanto mérito y merece tanto respeto como cualquier otra disciplina, como por ejemplo la danza, la gimnasia, o la esgrima, pero no es Karate como arte marcial. Ni siquiera es una faceta del Karate, sino un derivado que, si bien es cierto puede aportar una buena experiencia en una etapa temprana del aprendizaje, también puede ser absolutamente prescindible para aquellos que tienen otros objetivos, como practicar Karate como el Arte Marcial que era originalmente.
No se trata de criticar gratuitamente a la competición, sino de mostrar que se ha llegado a un punto en el que las percepciones están tan alteradas, que se piensa que la competición es Karate, y que Karate es el enfoque deportivo que vemos actualmente. Es necesario saber diferenciar, y comprender qué es lo que se está practicando y con qué objetivos, y llamar a las cosas por su nombre, de lo contrario surgen los problemas.

Un error tan grave como frecuente es ver la competición como un reflejo del Karate.
« A veces los profesores sólo saben de Karate deportivo. Ganan unos cuantos torneos, se hacen campeones y están muy orgullosos, luego abren un dojo y tienen muchos estudiantes. Pero como sólo saben Karate deportivo, cuando se hacen mayores y comienzan a ser más lentos, no pueden competir con sus estudiantes y es embarazoso para ellos. Entonces los ves venir a Okinawa para preguntar por el Karate de verdad. Esto es cierto en todo el mundo y pocas personas conocen la verdad del Karate. »

Muchos instructores (orientales y occidentales) repiten una y otra vez que la competición no es tan importante... y después pasan la mayor parte del tiempo enseñando métodos de competición y organizando eventos deportivos.

« Hoy, la mayoría de japoneses involucrados en el Karate-do entrenan con el propósito de llegar a ser hábiles en competición; todo lo demás es secundario... El Karate-do japonés en general... al final se convirtió en una forma de casi-combate. »
Donn Draeger
1974

Muchas personas entrenan y enseñan bajo la ilusión de que la única diferencia entre "Karate" (incluso "tradicional") y "Karate deportivo" es simplemente el hecho de participar o no en competiciones.

Karate deportivo
(competición)
  • Hay reglas.
  • Hay protecciones.
  • Objetivo: Ganar.
  • Adversario: De tus mismas características; jugará según tus reglas.
  • Kumite: basado en el ataque; no se debe dañar al oponente.
  • Kata: basado en la apariencia.
  • Bunkai: bonito, espectacular, complicado y nada realista ni efectivo.
  • Hojo undo: no es necesario.
  • Para jóvenes atletas.
Karate tradicional
(autodefensa)
  • No hay reglas.
  • No hay protecciones.
  • Objetivo: No perder (no resultar herido).
  • Adversario: Cualquiera; no jugará según tus reglas.
  • Kumite: basado en la defensa y en la inhabilitación del oponente.
  • Kata: basado en la funcionalidad.
  • Bunkai: feo, nada espectacular, simple, realista y efectivo.
  • Hojo undo: imprescindible.
  • Para cualquiera y para toda la vida.

Para aquellos que practican competición debería ser importante tener presente que la competición sólo es una pequeña parte del Karate actual, y no la más importante. Es para algunos años, mientras se es joven, y no todo el mundo es apto para dedicarse a ella.

Después de la competición aún queda mucho por hacer y aprender en Karate-do.

« El aspecto nocivo de la competición a ultranza se manifiesta en el repetido hecho de karatekas que, una vez terminada su carrera deportiva, llegan a abandonar la práctica del Karate. Éste es el resultado de un sistema de enseñanza y práctica del Karate excesivamente centrado en la competición. »
IWAI Kohaku
« Por descontado, disfruta lo físico del deporte y los beneficios de buena salud que puede traer el entrenamiento de Karate, pero no confundas ni kyogi (deporte) ni kenko (salud) con budo (arte marcial). »

Notas:
1

"El Kata debe ser realizado de forma competente, y debe demostrarse una buena comprensión de los principios tradicionales que contiene."
"El Kata no es un baile ni una representación teatral. Debe guardar los valores y principios tradicionales."
[fuente]

2

"Una técnica con 'Buena Forma' debe tener características que le confieran eficacia probable dentro del marco de los conceptos del karate tradicional."
[fuente]